LAS SEIGNER. VENUS CON PIEL. Si, en castigo a alguna de mi media docena de fechorías o agravios inconfesables, me fuera impuesta la pena capital, y se me concediera un ultimo deseo, elegiría ser ajusticiado a manos, uñas y mordiscos, o patadas, de las hermanas Seigner.
Tal es mi fantasía masoquista. Sepan que me batiría en duelo de cuchillo en cualquier galpón argentino o amanecer boreal brumoso por cualquiera de ellas. Sobrio y ebrio. Así tuviera de contrincante al mismísimo Dardagñant, o a medallista de tiro olímpico en foso. Placer de dioses esas fosas. Obviamente, del mismo padre..








