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Sones indianos que evocan dones y dulcifican saudades.

  ADIOS, AMOR…

Si el mundo te cambia el rumbo, no cambies el corazón.

TE QUIERO.

Cántame bajo la lampára; déjame recordar.

Mañana tal vez no exista, pero esta noche es real.

Cántame bajo la lámpara; déjame olvidar.

SI ME VOY, 

NO ME OLVIDES.

GUARDA MI NOMBRE EN LA SAL

CUBA MÍA, AUNQUE ME VAYA,

TE LLEVO DENTRO, AMOR…

TU MANO FIRME SOBRE MÍ,

CAMBIÓ LO QUE PENSÉ DE TÍ

 

DESPUÉS DEL ADIOS, QUEDÓ EL MAR. 

PENSÉ QUE NO IBA A VOLVER A SENTIR GANAS DE QUERER,

PERO EN MEDIO DEL DOLOR NACIÓ UN NUEVO AMOR.

ENTRE RUINAS Y SAL VOLVÍ A RESPIRAR…

EN MEDIO DEL DOLOR BRILLÓ OTRO COLOR… COMO SOL TROPICAL DESPUÉS DE LLORAR.

LA CIUDAD NO DEJÓ DE LATIR, AUNQUE YO DEJÉ DE SONREIR.

TUS OJOS LLEGARON SIN VOZ Y DESPERTARON ALGO EN LOS DOS…

El bajo canta con intención, la tres responde con pasión.

Tus manos buscan la cintura como promesa que aun perdura…

Habana tiene ritmo y late sin cesar.

Tu amor es un suspiro que vuelve a sonar.

La habana tiene ritmo bajo la luna fiel.

Si vuelves a mi camino no te dejaré caer. 

Entre ron, claridad y oscuridad se pierde la verdad.

El mar conoce lo que sentí. Cada palabra que te escondí.

Las olas guardan tu miradas como secretos bajo el mar.

Vos en el malecón, canta el corazón.

Tu sombra regresa a mi como una vieja canción.

Las calles duermen, pero mi pecho no sabe callar.

El viento trae tu respiración como perfume de otra estación.

Vos en el malecón, canta el corazon.

Tu sombra vuelve a mí como una vieja canción.

Vos en el malecón, luz de mi habitación. 

En cada nota gris sigo pensando en tí

La noche cae despacio sobre el malecón.

El viento guarda secretos de otro corazón.  

Las luces tiemblan suave sobre el mar y tu recuerdo vuelve a respirar

Calles vacías, sombra y canción. Un Bolero lento nace en la voz.

Cuando la Habana suspira,  mi alma te vuelve a encontrar. En cada nota perdida te siento sin tocar

Cuando la Habana suspira, la luna empieza a cantar y en este amor que delira no te puedo olvidar.

El café se enfría sobre la mesa.

Tu nombre vibra con delicadeza.

Los pasos suenan en la oscuridad como promesas que no volverán.

Déjame quedarme en esta madrugada donde tu ausencia duela menos que la nada.

 

En el patio viejo de mi ciudad, tu risa suena en la humedad.

Las flores tiemblan al pasar como si te fueran a llamar.

Serenata morena que nace del dolor.

Tu recuerdo suena como antiguo amor. 

Serenata morena bajo la luna fiel.

La noche me condena a pensarte otra vez.

Las sombras bailan conmigo, pero ninguna eres tu aquí.

La madrugada sabe esperar lo que no vuelve a regresar

Si el tiempo decide perdonar, tal vez nos vuelva a encontrar.