A la hora de la creación artística -frente al temido papel en blanco- los tándem suelen funcionar bastante bien. La cooperación de las mentes crea sinergias de creatividad complementaria que desarrollan y potencia la idea original del trabajo artístico que se esté realizando.
En el cine, encontramos sagas fructíferas de co-guionistas, -Álex de la Iglesia y Jorge Gerrikaetxeberria, etc..- o de directores cual los Taviani o los hermanos Coen, como es aquí el caso.
Sus manufacturas dan resultados excelentes. De la misma manera que sucede juntando ciertos elencos o parejas de actores cuyas químicas de interacción transmiten autenticidad o logran provechosas improvisaciones extrayendo de dentro expresiones inéditas o, sugiriendo adaptaciones de tramas.
Esto ocurre en este metraje de los hermanos Cohen de 2009. La enésima cinta magistral que nos ofrecen.
Siendo su filmografía extensa, prácticamente todas tienen algo innovador. Desde la narrativa hasta los planos, las metáforas, la documentación histórica, la profundización en la psicología de los personajes, la ambivalencia de personalidades y situaciones, la complejidad de los factores causales que llevan a determinados comportamientos y sentimientos, las paradojas, etc..
Hacen realmente obras cinematográficas con enjundia dándole hondura y poso al que definimos como séptimo arte. Con un mérito añadido: ofrecernos a menudo el espejo mágico que muestra verdades tintándolo levemente de comedia.
Y este es el caso de un film suyo descubierto recientemente. “Un tipo serio”, es el título. Se meten con arrojo dentro de una familia judía actual.
La profundización que hacen de la vida de los personajes es una lección de filosofía. La ilustración de cómo nuestras vidas, incluso con los allegados, discurren de forma paralela con pocos momentos y puntos de encuentro.
Describen a la perfección las concesiones cotidianas que los humanos hacemos de cara a la galería, los tipismos que empleamos para salir del paso sin apuros o sin quedar comprometidos. Y por encima o debajo de ello, la tensión mental que la vida en sociedad o en grupo ocasiona a cualquier persona que quiera vivir adaptado al entorno social.
Este es el motivo que, junto a la técnica narrativa singular utilizada, me hace valorar esta película muy positivamente. Con el extra de reflejar con precisión los pros y los contras de las existencias en común.
La presión y conformidad de grupo, a la par que el apoyo que brindan las instituciones sociales que hemos creado. Desde la familia, el barrio, el rabino y la sinagoga o las escuelas y universidades, amistades, etc..
Es una película muy completa, porque, de paso, opone las distintas “soluciones” conforme a las normas, al tiempo que expone las singularidades y trastornos de los outsiders, de los considerados anormales por la sociedad.
Es un ejemplo práctico más de los eternos problemas humanos mostrados frecuentemente -generación tras generación- por todas las creaciones humanas, artísticas, literarias, cinematográficas, pictóricas, musicales, etc.. al respecto de la sempiterna tensión individuo-grupo.
Los Coen, valiéndose de la característica cultura judía y de su proverbial arropamiento grupal, profundizan en la tremenda dificultad de vivir “adaptado”. La misión casi imposible de congeniarlo con las preocupaciones, sentimientos y emociones individuales diarias.
Consiguen reflejar con maestría el enésimo caso de los que, sin ambages, denomino SOCIEDAD CRIMINAL, S.A. El elevado precio a pagar por la seguridad grupal.
Pero retratado con la madurez de unos octogenarios, con la vis cómica que requiere el cine para mantener atento al espectador hasta el final de la cinta. Para no hacer de ello un drama lacrimógeno que desagrade ver, sino que contenga barnices de humor -recurso de la inteligencia para sobrevivir sin daños graves- de forma que el mensaje sea transmitido. A mi juicio, el mayor mérito de la película.
No voy a hacerles el spoiler, pero se la recomiendo encarecidamente. Van a pasar un buen rato y les servirá a fin de ratificarse en que la conciliación individuo-grupo es, ha sido y será siempre conflictiva.
¡Disfrútenla!